viernes, 6 de abril de 2018

La facilidad como obstáculo para la consecución del hábito lector


Siempre que hay diálogo, intercambio, con mis alumnos acerca de cómo deberían ser las lecturas obligatorias, indefectiblemente, solicitan lo mismo:

  1. Lecturas fáciles
  2. Que atrapen al lector desde la primera línea
  3. Vocabulario sencillo
  4. Mucha intriga
No hace mucho les propuse una actividad a los de 4º de ESO: que buscaran en Youtube tres booktráilers para recomendarlos a sus compañeros como lecturas, y que al menos uno pudiera ser lectura obligatoria en clase. Las propuestas, también para este último supuesto, eran coincidentes:
  1. Thrillers (ya ni siquiera las llaman novelas policíacas) repletos de psicópatas, sociópatas y otras perturbaciones mentales
  2. Novelas románticas modernas (es decir, estructuralmente igual de cursis que antaño, pero cargadas de escenas de sexo intenso)


     3. Novelas de fantasía (esta vez cargadas de violencia)

Su planteamiento es claro, ya que les van a obligar a dedicar tiempo a la lectura, para evitar que sea tiempo perdido, al menos que les propongan una lectura de entretenimiento, que estimule el núcleo accumbens al que se le atribuye una función fundamental en el placer incluyendo la risa y la recompensa, así como el miedo, la agresión, la adicción y el efecto placebo por lo que se encuentra implicado en el circuito de premio-recompensa. 
Esta demanda reduce la lectura a la obtención de placeres emocionales y, mejor aún, sensoriales.


Hace apenas dos semanas he participado  en el curso "Biografía de Lectura en Vídeo", en el que nos animaron a recuperar, reconstruir y dar formato digital al recuerdo de alguna etapa o al conjunto de nuestra biografía como lectores.
En la fase previa presencial y a modo de ejemplo, nos instaron a exponer en voz alta nuestras lecturas escolares o de infancia y los recuerdos asociados. Me sorprendió la ligereza, falta de fuste y de calidad de los títulos que  salieron a colación, pero sobre todo que la coordinadora del curso orientara la actividad  hacia el lado emocional, de modo que el valor del libro se asociaba a la intensidad del recuerdo humano que recuperaba; las narraciones perdían valor por sí mismas y lo alcanzaban en función de la mayor o menor emotividad con que rememorábamos a nuestras abuelas, padres, tíos o cualquier figura a quien considerábamos como nuestro mentor literario. Y todo ello me pareció coincidente con la actitud y los deseos de mis alumnos a la hora de seleccionar lecturas.


Son muchas las funciones y los espacios de lectura, pero si las reducimos prioritariamente al espacio del entretenimiento fácil habremos perdido la batalla. La realidad virtual, los videojuegos, las series televisivas, las narraciones con imágenes a través de Internet, etc... tienen el poder de estimular el núcleo accumbens con mayor intensidad que una lectura literaria, pues todos estos medios inciden  automáticamente sobre el pensamiento primario, instintivo, el que Daniel Kahneman denomina pensamiento rápido, especialmente útil para generar respuestas inmediatas, que sirven para asegurar la supervivencia y por eso resultan tan atractivas. Las novelas de la trilogía Los juegos del hambre utilizan los mismos mecanismos, asesorados por neurocientíficos, consiguen generar en el lector el estrés que produce la carencia de alimentos, agua, protección y sexo, para conseguir que sus niveles de endorfinas se disparen cada vez que el/la protagonista consigue satisfacer alguna de estas necesidades básicas. Pero no podemos confundir estas narraciones con la buena literatura, porque la clave de su éxito radica exclusivamente en la satisfacción de unos mecanismos biológicos, que se tensan y relajan, a través de las neuronas espejo, al ser activadas por la acción narrativa construida por el autor.

¿Qué es entonces buena literatura?

Tal vez la respuesta sea muy sencilla:

  1. La que no es automática
  2. La que no es predecible
  3. La que no va dirigida en primera instancia al núcleo accumbens
O en positivo

  1. La que ofrece al lector ideas nuevas 
  2. La que ofrece al lector ideas atemporales con formas que las hacen nuevas
  3. La que es capaz de expresar la complejidad del mundo y ayuda a su comprensión
  4. La que ayuda e incita al lector a reflexionar sobre aquello que le define a él y al resto de los seres humanos como tales.

¿Cómo se forma el lector de buena literatura?



Pues, posiblemente, justo al revés de lo que estamos haciendo.


Después de  dos generaciones de lectores, a los que se les han proporcionado lecturas fáciles, ligeras, con amables y edulcorados finales felices, políticamente correctos, carentes de dificultades lingüísticas y de cualquier artificio literario que no sea la rima fácil y ramplona del título, solo hemos conseguido ver cómo caen los índices lectores, cada vez a mayor velocidad.
Seguramente porque los lectores necesitamos, para desear seguir leyendo, lecturas complejas, profundas, con finales que no tergiversen, ni falseen la realidad, capaces de cuestionar tanto lo politicamente correcto como lo incorrecto, que utilicen un vocabulario que eleve nuestro pensamiento por encima del nivel de lo cotidiano y que nos haga experimentar la emoción artística a través de los múltiples recursos de que la literatura dispone para conseguirlo.

Igual que un  corredor no se construye a base de estiramientos, ni un pescador de perlas a partir de inmersiones superficiales, un buen lector no puede llegar a construirse a partir de lecturas insustanciales, que no satisfagan su necesidad de conocimiento superior.
Por eso, aunque parezca contraintuitivo, la facilidad y la pobreza de las lecturas de iniciación acaba convirtiéndose en el principal obstáculo que impide la consecución del hábito lector, pues los lectores, ya en etapas superiores, se encuentra sin las herramientas lingüísticas y de pensamiento discursivo necesarias para ser lectores competentes en esos niveles.

En el próximo artículo trataremos el tema de cómo abordar con éxito, desde las aulas de primaria y especialmente de secundaria, la consecución del hábito lector a través de lecturas complejas.

Mientras tanto, os dejo un vídeo que ilustra como se trabajaba esta cuestión en otra época.






lunes, 12 de marzo de 2018

Acerca del grado de dificultad de las lecturas obligatorias


Uno de los dilemas eternos de los profesores y de los departamentos de Literatura de secundaria estriba en calibrar el grado de dificultad de las lecturas obligatorias. Y, pese a ser un dilema eterno, solía tener una respuesta unitaria: el nivel de las lecturas ha de adaptarse al nivel lector de los alumnos. Apoyándonos en la teoría de que unas lecturas complejas apartaban al alumno -¡quién sabe si definitivamente!- del gusto por leer, profesores y departamentos optamos por dar siempre textos sencillos, sin matices, cotidianos, que no fueran un obstáculo que impidiera la realización de las lecturas.
Dos generaciones después, hemos acabado con los lectores.
Nuestros alumnos no leen y tienen toda la razón en no hacerlo, para qué leer si aquello que leen:
  • Es tan simple que no les aporta ninguna idea nueva
  • No emociona por la pobreza de su lenguaje
  • Carece de una estructura narrativa rica
  • Carece de un análisis en profundidad del mundo
  • Los argumentos son tan manidos y previsibles que no solo no les mantienen atentos, sino que pierden en una competición con cualquier serie televisiva de prestigio
  • No deslumbra por la creación de personajes
  • No les lleva a crear una  imago mundi densa y amplia
  • No les ayuda a madurar y no les transforma
Después de años de estar dándoles el tipo de lectura que nos solicitan los alumnos, padres, educadores y pedagogos creíamos que íbamos a conseguir nuestro objetivo: muchos lectores habituales ganados para la causa por la facilidad y el placer de estas lecturas, y sin embargo, cuanto más sencillas -léase simplonas- han sido estas propuestas, más lectores hemos perdido. 

Dos ideas han predominado a la hora de seleccionar la literatura infantil:
  • La primera que no hubiera vocabulario culto, solo coloquial, que permitiera al niño sentirse como en casa.
  • La segunda, ofrecerle un mundo literario caótico y/o absurdo, que considerábamos el culmen de la imaginación infantil.
Cuando precisamente leemos para no sentirnos como en casa, para conocer otras realidades y otros mundos, cuando queremos correr aventuras y abrirnos a otras realidades, la restricción de ese vocabulario, ha terminado por restringir también su mundo literario y lo ha convertido en su mundo personal, en una prolongación de su cuarto de juegos, con las mismas seguridades y las mismas rutinas, que no facilitan su entrada en el universo exterior, que no permiten cortar el cordón umbilical, que es también uno de los fines de la literatura.

En cuanto al estilo literario caótico y absurdo, es sumamente interesante para los niños que ya tienen construidas unas estructuras de comprensión del mundo y a los que les divierte sobremanera la burla, la parodia de esas estructuras, pero, para quienes no las han tenido, estas formas literarias solo hacen que aumentar  su sensación de caos y no encuentran en la literatura maneras de ordenarlo. El juego literario de lo caótico y lo absurdo está bien si previamente han tenido la oportunidad de leer libros estructuradores, pero, si la mayoría de sus lecturas son desestructuradoras, no encontrarán en el ejercicio lector esas herramientas que les son de utilidad para construirse una imagen de sí mismos, del otro y del mundo, clara, ordenada y optimista, que les dé seguridad y confianza. 
En conclusión,  con este proceder por parte de los prescriptores de lecturas hemos acabado con todo afán e interés lector. Efectivamente, para el viaje de su vida, estas lecturas no aportan nada a sus alforjas. 
Por lo tanto, si complaciendo su gusto por la facilidad, por lo ordinario, hemos destruido el amor y la  pasión lectoras, no quedará más remedio que recuperar la dificultad en las obras literarias para que puedan hallar ideas (no doctrina) enriquecedoras, emoción devenida de la función poética, análisis variados y  profundos de la realidad, estructuras narrativas más ricas y complejas, personajes sólidos y redondos, la posibilidad de crear una imago mundi variada y que responda a sus demandas y, por encima de todo, una literatura que les haga crecer como personas. Todo esto será el tema para el próximo artículo.



domingo, 11 de febrero de 2018

Enseñar a leer, enseñar a ver

Hacía 11  años que había descartado de entre las lecturas obligatorias de secundaria "Los Pazos de Ulloa"; desde que un alumno muy querido, a la pregunta de quién había matado a Primitivo, el temible administrador de los Pazos, me contestó que había sido un hongo gris, confundiéndolo con el personaje del Tuerto de Castrodorna, tocado en esa circunstancia con un sombrero de esas características. Creí entonces que mi tiempo había pasado y que tenían razón quienes propugnaban unas lecturas que se adaptaran a la realidad lectora del alumno.

Fotograma de la serie televisiva
Sustituí esa lectura por una colección de relatos de Dña. Emilia, hasta que finalmente, este curso, unos alumnos de 4º de ESO, se negaron a leer los relatos aduciendo que les resultaban más claras las novelas, construidas en torno a una unidad temática y estructural. Me pusieron contra las cuerdas, los relatos se habían leído bien durante años y de "Los pazos" tenía un recuerdo pedagógico negativo.
Entonces pensé que uno de los factores más negativos suele ser la imposición contra el criterio de los alumnos y acordamos realizar de nuevo esta lectura.
No fue sorprendente para mí el resultado del examen, lo habían leído casi todos los alumnos, con desigual aprovechamiento, y salvo algunas excepciones, las opiniones personales fueron negativas. 
Como siempre, les devolví los exámenes y fuimos comentando las respuestas, empezamos con la famosa escena de la llegada de D. Julián a los Pazos y la inducción a la borrachera de Perucho por parte de su abuelo, orgulloso de ver el volumen de alcohol que su nieto de 4 años puede trasegar, los prejuicios culturales de los alumnos les impedían percibir la escena con toda su fuerza.

Después, llegamos a la delicada escena en que el abad de Naya informa al ingenuo Julián del carácter sexual de las relaciones entre D. Pedro de Ulloa y Sabel, la criada. Y nos adentramos en el tema de si los alumnos tenían alrededor personas que, como el abad de Naya a Julián, les enseñarán a ver. Les costó entender a qué me refería, pero fue fácil con el ejemplo de las clases de plástica, aprender a ver es la primera enseñanza de los que se inician en la pintura. En nuestro caso, los padres de una alumna son pintores y desde siempre se han esforzado en enseñar a Alicia a ver, una tarea ardua y constante en su vida.
Perucho recibe vino en compensación por el mordisco del perro
Ese fue el leit-motiv de la clase, fui desgranando cada pregunta, cada escena, ante sus ojos, con el fin de que aprendieran a ver todas aquellas ideas, situaciones, emociones, aspectos que les habían pasado inadvertidos, y la clase se fue asimilando a la novela "Ah, claro, y por eso..." "¡Ostras! no me había dado cuenta de que era por eso..." ¡Ah, entonces cuando le machaca la oreja es porque estaba celoso!
Ha sido la clase más bonita del año y una de esas clases mágicas en las que se entra en estado de gracia con los alumnos.
RESULTADO:
  • Ahora que sé todo esto sí que me gusta la novela
  • Me la volveré a leer seguro, porque ahora que la he entendido me parece mucho más interesante
  • No me había enterado ni de la mitad
CONCLUSIÓN
  • Enseñar a leer, en las últimas etapas de adquisición de la lectura, es fundamentalmente enseñar a ver. Ver no es sólo percibir con la mirada, ver es captar todas las circunstancias, las ideas, las pasiones de los personajes, las emociones, los objetivos y las causas de sus actuaciones. 
  • Las novelas son buenos campos de entrenamiento, porque después, en la vida, también habrá que haber aprendido a ver todas estas realidades. Y este es el maravilloso trabajo del profesor de literatura: enseñar a ver y a disfrutar de lo contemplado.
  • Los clásicos son, pues, lecturas adecuadas, sino se espera que los chicos aprendan y hagan el trabajo solos. Hay que leer con ellos y enseñarles lo que tú ves, igual que antes alguien te enseñó a ver a ti, que eso es la cultura, alguien que te enseña a ver.
Y CIERRE
Entre los pasajes que comentamos, uno de las más bellos, es el momento en el que Nucha descubre que Perucho es el hermanastro de su hija. Es una de esas escenas que consagra a un narrador: con que delicadeza, cómo le fluye la escena, con qué naturalidad Nucha afirma y a don Julián, involutariamente, se le contrae el rictus y Nucha entiende y grita y se rompe.
Vi brillar de emoción los ojos de Yaiza en la segunda fila, y después me embargó la emoción a mí, no había vuelto a pensar desde entonces en ese punto de la novela, y lo recuperé de golpe dormido en mi subconsciente, en las aulas de la Universidad Autónoma de Barcelona, hace ahora 37 años, don Sergio Beser, especialista en literatura del XIX, gran maestro y gran persona, glosaba esta escena para mí.

lunes, 8 de enero de 2018

La medición del hábito lector a través de un Formulario para el curso 2017-2018

Tal vez la más importante de las enseñanzas que la educación secundaria puede proporcionar sea  la construcción del hábito lector, porque en esta práctica se sustenta la posibilidad del aprendizaje y la formación permanentes.
 La enseñanza reglada 
  • Para todos es fácil percibir la velocidad de la creación del conocimiento  actualmente  y la única manera de acceder a él es mediante la actualización constante de nuestro saber. 
  • Esta actualización ya no se realiza en el espacio cerrado de las aulas físicas, sino que la tecnología permite que cualquiera pueda acceder a él. Especialmente para cuando finaliza la enseñanza reglada y el estudiante tiene que  seguir aprendiendo
  • El conocimiento se renueva de tal modo que es imposible que nuestro saber científico-técnico se mantenga inmutable y nos obliga a reciclarnos permanentemente.
  • La adquisición del lenguaje necesario para alcanzar el conocimiento se convierte en una herramienta fundamental para realizar esta tarea.
  • Desde el punto de vista humanístico, las píldoras de conocimiento memorizadas, propias de la secundaria posibilitan tener una visión sencilla y simple de la realidad, pero para percibir esa realidad en todos sus matices y complejidades es necesario alimentar la mente con el entramado de una red lectora universal. De manera que la mente no quede constreñida por la simplificación falsaria del resumen del resumen.
  • Para analizar y ayudar a reflexionar sobre la necesidad del hábito lector, en el IES Pare Vitoria, hace ya tres años que realizamos formularios que tratan de medir la mejora en los hábitos lectores del alumnado.
Como todos los años, tenéis aquí el enlace al formulario que hemos creado para este fin. Se agradece que lo rellenéis con sinceridad y atención.

Formulario hábitos lectores 2017

jueves, 19 de octubre de 2017

Biografía Lectora


Una de las actividades sugeridas en el Plan Lector del IES Pare Vitoria es la conveniencia de que cada alumno cree, a lo largo de su paso por el Instituto su propia biografía lectora.
Si somos lo que leemos, tener un archivo con todos los libros que han alimentado nuestra mente a lo largo de nuestro paso por la educación secundaria es una forma de conocernos y de que nos conozcan. Como tantas otras de nuestras actividades, la lectura nos conforma, nos identifica y nos da a conocer a los demás.
Actualmente, tenemos una forma de conseguir que esos archivos no se pierdan y nos acompañen a lo largo de nuestra vida, y aún más a lo largo de nuestra etapa de formación, en la que deberemos leer las obras que nos van a constituir como personas.
La forma en que los departamentos de Lengua del IES Pare Vitoria han diseñado esta actividad es muy sencilla: se trata de crear una carpeta con ese nombre BIOGRAFÍA LECTORA en tu cuenta personal de Google Drive e ir anidando en ella los sucesivos archivos, organizados en carpetas que sigan criterios cronológicos y lingüísticos. De manera que en tu biografía lectora de secundaria tendrás todos los libros que has ido leyendo en tu adolescencia, agrupados de la siguiente manera;


  1. Libros en español
  2. Libros en inglés
  3. Libros en valenciano
En cada una de estas carpetas puedes crear una segunda clasificación: para las lecturas obligatorias y las voluntarias.
Finalmente, si compartes estas carpetas con tus profesores, ellos podrán crear en las mismas documentos con sugerencias lectoras y crear un Plan Individualizado de Lecturas (PIL) ayudándote a alcanzar niveles cada vez más ricos y estimulantes de lectura.
Respecto a las lecturas, no solo has de considerar las lecturas literarias, sino que si sientes interés y pasión por las ciencias, sean puras o aplicadas, humanas o sociales también podrás solicitar a tu profesor que te guíe a través de ellas.


A continuación os dejo un vídeo con instrucciones acerca de la mecánica para la elaboración de la biografía lectora


miércoles, 12 de abril de 2017

Sobre el canon literario escolar

Esta semana he tenido una de las experiencias académicas más reconfortantes del presente curso: mis alumnos de 1º de Bachillerato tenían como lectura obligatoria la de D. Quijote de la Mancha y han salido del examen con los ojos brillantes de satisfacción intelectual.

Hacía mucho tiempo que había renunciado a la posibilidad de proponer esta obra: la distancia situacional, referencial, léxica, así como la disminución de las habilidades y capacidades lectoras no me ofrecían garantías de que pudieran disfrutar del texto. No obstante, la mala conciencia de estarles privando de una obra fundamental del patrimonio occidental, así como el descubrimiento de la excelente adaptación realizada por Eduardo Alonso para la editorial Vicens-Vives, me animó a proponérsela.
El día del examen fui con miedo a clase, esperaba su sentencia en el momento de devolverme la prueba, temí sus miradas de cansancio, de aburrimiento y sin embargo, lo que vi en ellos fue totalmente distinto: vi orgullo, satisfacción, ese brillo de la mirada que solo se alcanza con el placer intelectual y con la superación de un reto. Luego, leyendo las opiniones personales y las aportaciones que de la obra pensaban haber recibido encontré, para mí, nuevos placeres. La lectura de El Quijote ha sido un éxito porque, en cuanto les hemos adaptado un poco el lenguaje a su nivel, han podido disfrutar de una plenitud lectora que solo ofrecen obras maestras como la de Cervantes. La clase de revisión, comentarios y aportaciones al examen, sin duda, la mejor en muchos años.

Y esta experiencia nos trae al tema del canon literario escolar
Según la RAE en su quinta acepción el canon es un Catálogo de autores u obras de un género de la literatura o el pensamiento tenidos por modélicos.













Durante años, el profesorado nos hemos esforzado en conseguir que nuestros alumnos adquieran el hábito lector. Lo malo es que con frecuencia hemos estado dispuestos a pagar un precio muy elevado: el de la falta de calidad literaria de nuestras propuestas. Buscando títulos que fueran aptos para todos los alumnos hemos realizado prescripciones en las que el vocabulario era pobre y torpe, los significados inmediatos y vulgares y las historias simples y triviales en un afán desmesurado de ser comprendido por todos.
Las consecuencias: que los chicos, lectores inteligentes y sensibles "per se" no hallaban placer estético ni literario y leer obras de esas características no les resultaba tampoco atractivo. Son títulos que no pueden competir en agilidad y diversión con cualquiera de las modernas formas de entretenimiento y que desde el punto de vista de la aportación cultural tampoco tienen nada que ofrecerles.
Como dice Pedro C. Cerrillo  en su obra El lector literario (2016):
"El objetivo lector de niños y adolescentes debería ser solo el placer de leer libros con las palabras bien elegidas, bien combinadas y bien expresadas, sin buscar necesariamente la acción trepidante, el significado inmediato, la aventura sin pausa o la enseñanza concluyente: de ese modo, los cánones escolares de lecturas, sobre todo en los primeros momentos, serían planes preparatorios necesarios para acceder más adelante a lecturas más complejas, incluso a lecturas de clásicos; esos cánones deberían formarse con lecturas literarias honestas, bien escritas, variadas en géneros (álbum ilustrado, cuento, poesía y teatro), y que exijan un cierto esfuerzo en los lectores; y en todos los casos, a partir de determinada edad, a los adolescentes se les debe ofrecer la lectura de obras clásicas de la literatura universal, porque condensan una riqueza literaria tan grande que no podemos ocultarla, planteándoles la dificultad de su lectura como un reto y no como una barrera." (p. 121)

En este sentido, Ana María Machado en Lectura, escuela y creación literaria (2002) apunta:
"Cada uno de nosotros tiene derecho a conocer -o al menos saber que existen- las grandes obras literarias del patrimonio universal: La Biblia, la mitología grecorromana, La Ilíada y La Odisea, el teatro clásico, El Quijote, la obra de Shakespeare y Camôes, Las mil y una noches, los cuentos populares [...] Varios de esos contactos se  establecen por primera vez en la infancia y juventud, abriendo caminos que pueden recorrerse después nuevamente o no,  pero ya funcionan como una señalización y un aviso."(pp.37-38)

Esta es la razón por la que desde el curso 2015 se ha establecido en el IES Pare Vitoria un canon lector propio, que se revisa anualmente y que no siendo cerrado pretende, sin embargo, incluir los principales referentes de nuestro entorno cultural que nuestros alumnos tienen derecho a conocer y a disfrutar. Aquí abajo tenéis el enlace, por si queréis consultarlo y/o proponer modificaciones.
https://docs.google.com/a/iesparevitoria.com/spreadsheets/d/1HRt5vBKNgyHi7njNh97bZ5lOg375YIi80Z_DKUFAWRk/edit?usp=sharing




miércoles, 25 de enero de 2017

Nuevos blogs del Departamento de Lengua Española


Para que la lectura sea una actividad gratificante y satisfactoria es fundamental que los textos que elijamos se correspondan con el estadio de desarrollo de nuestras habilidades lectoras. Los bibliotecarios y los profesores suelen tener percepciones claras de las destrezas lectoras de sus usuarios y sus alumnos, pero en ocasiones y más allá de las sensibilidades exquisitas y particulares es posible hallar textos que suelen ser del agrado común de todas aquella personas que por edad suelen compartir un mismo estadio . 
      Atendiendo a esa necesidad el Departamento de Lengua y Literatura Española ha iniciado la construcción de:

Dos blogs para alumnos de 1º de la ESO
  • En versión original  es  una antología de  cuentos clásicos, en su versión original, antes de que Disney les metiera un papagayo colorista y parlanchín y se los apropiara estampando su firma, deturpando el contenido, el sentido y la finalidad didáctica de los mismos. La razón por la que a los niños les gustan los cuentos clásicos es porque son trágicos, intensos y sorprendentes, muchos tienen finales desgraciados y en esas cualidades radica su valor ejemplar, no se suaviza el desenlace, sino que tiene la fuerza fatal que tendrá en la vida real y a Caperucita, en la versión original, se la come el lobo junto con su abuelita, representación simbólica del sicópata y las víctimas.
          http://cuentosparacomprender.blogspot.com.es/
  • Nedirlín, nedirlón, nedirlera es una breve selección de poemas que atiende a los criterios de dinamismo, ritmo, juego y sorpresa por un lado, y de otro, intencionalidad artística. Hemos evitado conscientemente cualquier asociación entre poesía y sentimentalismo y hay un afán por presentar formas modernas, actuales, lúdicas que  impidan asociar la poesía a una reminiscencia del pasado.
          http://poemarioinfantil.blogspot.com.es/
                        
Un blog para alumnos de 2º de la ESO

  • El romancero en un blog es una recopilación de romances de la literatura castellana, creada para ilustrar con ejemplos el currículum de la asignatura, pero sobre todo para descubrir el atractivo, la belleza y la intensidad de estas composiciones. El criterio que se ha utilizado es fundamentalmente el de presentar las piezas más representativas y conocidas del romancero, así como las más claras y asequibles al nivel de 2º de ESO. Al mismo tiempo, este corpus se pone a la disposición de los alumnos para que practiquen la competencia lingüística de expresión oral, y de expresión audiovisual mediante la elaboración de vídeos que ilustren el argumento del romance.
          http://romanceroviejo.blogspot.com.es/